Antes de pasar a explicar el significado de los distintos arcanos y cómo utilizarlos, hemos de puntualizar algunas cuestiones que se nos presentan a menudo en la práctica de nuestra profesión y que pueden hacerse muchos de nuestros alumnos:
- ¿Que señala el Tarot?
- ¿Qué indican las cartas, lo inevitable o lo evitable?
- ¿Tenemos un destino ya marcado?
- ¿Para qué sirve el Tarot si ya tenemos un destino marcado?
- ¿Qué es más importante, la astrología y la Carta Astral o el Tarot?
- ¿Es más eficaz el Tarot que la astrología horaria?...
Hay que empezar precisando que la gran madre, el tronco principal del gran árbol del esoterismo en todas sus formas y facetas, es la astrología. Lo cual es comprensible, puesto que al nacer nos hallamos en un planeta (Tierra) que no es otra cosa que un punto aislado en el espacio cósmico y rodeado de millones de cuerpos celestes, los cuales, de una u otra forma, tiene alguna incidencia sobre nuestro organismo, biología, personalidad y destino.
Todo lo que nace, se forma, desarrolla y muere bajo esa cúpula o esfera de estrellas, planetas, cometas, asteroides, polvo cósmico... se halla bajo el poder e influencia de esos astros. Y lo primero que debe pretender una persona sensata y consciente es intentar averiguar cómo influyen esos cuerpos celestes en su vida y su destino.
Esto viene a decirnos que para la práctica de cualquier arte adivinatorio - hacer rituales de magia, echar el Tarot u otro tipo de cartas, leer las líneas de la mano, tirar las runas, etc - es imprescindible saber astrología. De lo contrario, se será un mal tarotista, un imperfecto mago, un quiromántico deficiente, una bruja medio ciega, etc.
No está de más indicar que la Carta Natal (Carta Astral de Nacimiento) es el método más correcto, eficaz y perfecto de conocer las principales directrices de nuestro destino, sobre todo si se realiza (pese a la imperfección de nuestros conocimientos actuales, pues hay planetas y puntos astrológicos por descubrir y precisar) desde el punto de vista espiritual o de reencarnación, es decir, fundado en la doctrina o creencia de que nuestro espíritu vuelve varias veces a la Tierra para experimentar nuevas vivencias y recibir el castigo o premio terrenal por sus pasadas actuaciones.
La función de la Carta Natal es indicarnos esos caminos principales que vamos a encontrarnos en nuestra carretera de la vida: baches, averías, áreas de descanso, desvíos, caminos más amplios o estrechos, etc. O sea que un método se complementa con el otro. Pero para contestar a dudas inmediatas, problemas o conflictos de cada día, o hallar el mejor camino para solucionar dificultades apremiantes de toda índole, el Tarot es el método más sencillo, rápido y económico.
A través del Tarot también se puede averiguar el verdadero carácter y actuación de una persona y los vicios que esconde o disimula ante los demás. Por ello, el verdadero tarotista debe aprender psicología a fin de penetrar más en el fondo de los problemas anímicos, sentimentales y familiares que tanto proliferan en la actualidad - y que irán aumentando de año en año-, con objeto de poder aconsejar más acertadamente a sus clientes.
El Tarot, por supuesto, como veremos más adelante también puede contestar preguntas referentes a la salud, por lo se hace necesario tener conocimientos básicos de medicina, naturopatía, dietética, hierbas, etc. para dar el consejo adecuado de acuerdo a las cartas que salgan en la tirada correspondiente.